Código: 193

Categoría: Planta Exótica

Nombre Científico: Pinus canariensis

Nombre Vulgar: Pino canario

      

Pinus canariensis, el Pino canario​ o Pino de Canarias es una conífera endémica de las Islas Canarias. El pino canario se considera, según una ley del Gobierno de Canarias, el símbolo natural de la isla de La Palma, conjuntamente con la graja.

El árbol adulto puede llegar a medir más de 40 m de altura y 2,5 m de diámetro su tronco, aunque lo normal es que tenga entre 15 y 25 m de altura y un diámetro de 1 m. Los mayores ejemplares conocidos pueden alcanzar hasta 60 metros de altura, como el pino de Las Dos Pernadas en Vilaflor, en la isla de Tenerife (56m), siendo de especial interés también otros ejemplares situados en Pajonales e Inagua, en la isla de Gran Canaria o ejemplares de la Caldera de Taburiente en la isla de La Palma.

La corteza es de color pardo claro, siendo casi lisa en los ejemplares jóvenes, pero a medida que envejecen se engrosa rápidamente y se resquebraja, adoptando un color rojo parduzco. En los ejemplares más viejos, el ritidoma, muy engrosado e irregular, forma placas lisas con la apariencia de espejuelos, de un color gris ceniciento.

En los primeros años de su vida presenta un crecimiento muy rápido, con ramas horizontales con abundantes ramificaciones secundarias erectas (las del año), con lo cual el aspecto del árbol es piramidal, para luego, y al cesar el crecimiento en altura, pasar su forma a ser más aparasolada.

Las hojas son verdes, aciculares, que se desarrollan sobre los brotes del año, erectos y amarillentos que crecen de yemas gruesas, ovalado-cilíndricas y recubiertas por escamas membranosas pardo-rojizas. Este pino posee tres acículas por vaina, el único de este tipo en Eurafrasia occidental, estando el más cercano en el Himalaya (Pinus roxburghii), especie con gran similitud con el pino canario.

En el pino canario resultan muy evidentes los dos tipos de hojas presentes en todos los pinos: las primarias o juveniles, triquetras cortas, azul grisáceas, acuminadas y finalmente serradas en sus márgenes por lo que resultan ásperas al tacto, y las hojas secundarias o adultas, que se agrupan de tres en tres en una vaina basal membranosa (braquiblasto); son de color verde claro, muy finas y flexibles, de 20 a 30 cm de largo por 1 mm de espesor. La retención muy prolongada de las hojas juveniles junto con su aparición tras el rebrote en tronco y ramas gruesas (brotes epicórmicos) son aspectos muy característicos de esta especie.

La época de floración va de marzo a mayo. Como en todos los pinos, las inflorescencias son conos, estando los masculinos y femeninos separados en distintos brotes del mismo árbol. Los masculinos tienen de 5 a 10 cm de largo, de color amarillo-verdoso, amarillo dorado en la madurez, cuando liberan gran cantidad de polen aerodivagante. Los conos o estróbilos femeninos son primero de color rojo intenso para pasar luego a verde. En el segundo año las piñas alcanzan su forma oblongo-fusiforme (forma de huso), pardo-rojizas y lustrosas, llegando a medir de 12 a 18 cm de largo por 8 a 10 de diámetro en su parte más ancha; subsentadas o provistas de un corto y grueso pedúnculo. Tardan en madurar (dependiendo de la situación ecológica) de 24 a 30 meses; pasado este tiempo se habrán formado los piñones, dos por cada escama del estróbilo.

 

El cono o estróbilo femenino maduro está formado por escamas imbricadas, subsentadas a lo largo de un eje leñoso central. Estas escamas se separan cuando las condiciones externas, especialmente la sequedad del ambiente lo permiten. Algunas piñas pueden retrasar considerablemente su apertura (hasta diez años o más) tras su maduración; este fenómeno se conoce como serotinia y es un típico carácter de adaptación al fuego, ya que los incendios provocan la apertura repentina de este tipo de piñas favoreciendo la regeneración natural. En el pino canario esta función se une a la capacidad regenerativa de los árboles adultos tras un incendio, para garantizar la pervivencia de la especie.

En su morfología externa, el piñón está envuelto por las cubiertas tegumentarias que forman la testa, que es muy dura, negruzca por un lado, grisácea y moteado oscuro por el otro. Los piñones presentan un ala que facilita su propagación aérea. El ala es membranosa, no está articulada, y mide de 18 a 20 mm de largo, siendo recta por uno de sus lados y arqueada en el otro, estando toda ella recorrida por estrías negras. El piñón en sí es oblongo, con endopleura de color marrón claro y albumen blancuzco que encierra un embrión con seis a ocho cotiledones. Tiene un peso medio de unos 100 mg cada semilla. Entre los pinos Mediterráneos (Subsección Pinaster), el pino canario es la segunda especie con el piñón más grande, detrás del pino piñonero.

Otra característica muy importante es su resistencia al fuego gracias en parte a la gruesa corteza que cubre sus troncos y los aísla del calor. Además tiene la capacidad de rebrotar en el tronco y ramas gruesas, así como de cepa, emitiendo vástagos de hojas glaucas. Se considera que es realmente la presencia de parénquima transversal (un tejido alimenticio con disposición radial que favorece la regeneración de las células de los meristemos de crecimiento, incluso después de verse afectadas por el fuego) el que proporciona a esta especie su gran capacidad de regeneración (se trata de un tejido habitual en las frondosas, pero muy escaso en las coníferas).

Como en muchas otras especies, la madera del pino canario presenta duramen y albura perfectamente diferenciados. La albura o madera blanca es muy parecida a la de los pinos euromediterráneos, de un color blanco ligeramente rojizo pero con una densidad elevada para una conífera, de estructura homogénea y de grano fino. Sin embargo, el duramen (tea), de color uniforme fuertemente acaramelado y translúcida al despiece es una madera muy singular por su alta densidad (se hunde en agua) debida a su altísimo contenido en extractivos, sobre todo resinas y polifenoles. Esta impregnación confiere a la tea una gran durabilidad. El enteamiento comienza alrededor de los 30 o 40 años en condiciones de buen crecimiento, desde el centro del tronco hacia el exterior y desde unos tres metros de altura en el tronco hacia arriba y hacia abajo incluso por las ramas gruesas. Además de la madera blanca y la tea, forestales y maderistas reconocen otro tipo de madera de pino canario: la "riga", que es en realidad la albura de árboles de crecimiento extraordinariamente lento, tanto que apenas llegan a formar duramen. El nombre proviene de Riga, capital de Letonia, dado que la madera de Pinus sylvestris de esta zona presentaba esas características.

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Pinus_canariensis