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Ciudad de Piriápolis
Piriápolis
Crónica de Piriápolis
Ciudad de Piriápolis
Foto: Vista de la Bahía de Piriápolis
Crónica de Piriápolis

La última década del Siglo XIX constituye el período clave para señalar el comienzo del proceso de fundación de Piriápolis. En efecto en 1890 Francisco Piria comenzó su obra organizadora en la vasta zona comprendida entre Pan de Azúcar y la costa a la que posteriormente le daría nombre. Adquirió la propiedad de la tierra y compró a los ingleses dos locomotoras con todos los accesorios para el transporte de materia prima, importó de Alemania guinches eléctricos con capacidad de carga de hasta 20.000 kilos, máquinas de 300 caballos de fuerza con martillos capaces de fabricar hasta 30.000 adoquines por día y la maquinaria más moderna en la época para los trabajos con explosivos.

Paralelamente a esta instalación minera destinada a proveer los materiales de construcción necesarios desde el Cerro Pan de Azúcar, Piria concibió la formación de un verdadero ejido de quintas y huertas con frutales, olivares y viñedos. Envió muestras de tierras a París para su análisis e importó de Italia y Francia cepas, castaños y olivos. En 1896 la bodega - que aún se conserva como tal - estaba en plena producción y abastecía a la ciudad que surgía, posibilitando además la exportación de vinos.

A su frente estaba uno de los hijos de Piria, Francisco José, Ingeniero Agrónomo que había adquirido experiencia instalando la bodega Escorihuela en Mendoza , República Argentina.

La administración de la producción agrícola se hacía en el establecimiento "Central" o casas de los peones, actual establecimiento Quebrada del Castillo. Allí se llevaba la documentación correspondiente y diariamente se distribuía al personal de las cuadrillas. También se efectuaba el mantenimiento y reparación de vehículos, maquinarias en los talleres de carpintería y herrería.

Como destinatario final y propuesta principal de todo el complejo de actividades productivas aparecía PIRIÁPOLIS "la ciudad balnearia del porvenir" sueño al que Piria dedicaría sus mayores esfuerzos.

El programa de Piriápolis auna múltiples aspectos que los transforman en uno de los ejemplos de organización territorial más interesantes en el país y un hito ineludible de su historia urbana. Como propuesta de organización territorial privada, trasciende la visión inmediatista del medio fraccionado de tierras, mediante la incorporación de principios urbanísticos en los que se puede rastrear vínculos importantes con las ideas de la vanguardia europea y norteamericana de la época.

Dos aspectos de la misma resultan especialmente destacables. El primero, es el desarrollo de una programa balneario integral "a la europea", para los sectores medios y altos de la sociedad. Dicho programa supone la creación de una efectiva infraestructura turística, "a priori" que realice los valores naturales y cree efectivos elementos de atracción, uso del tiempo libre y desarrollo de la sociabilidad.

El segundo la organización productiva del territorio antes reseñado, que posibilitaba el funcionamiento del área como "unidad autosuficiente" (alimentación, suministro de energía y agua potable, materiales de construcción, etc.) acorde a su relativo aislamiento, fruto de los limitados medios de comunicación de la época.

Poco a poco, con el correr de los años, los hechos materiales fueron confirmando la idea y consolidando el asentamiento humano para hacer de Piriápolis una realidad.

El 17 de agosto de 1897 finalizó la construcción del castillo, obra del Ingeniero Aquiles Monzani, que sería residencia particular de Francisco Piria.

En 1904 se inauguró el Gran Hotel Piriápolis. Diseñado por el arquitecto Jones Brown fue alhajado por la mayor suntuosidad conocida en la época: muebles importados de Italia, vajilla de Limoges, cristalería de Murano, alfombras de Esmirna, mantelería de hilo italiano. Allí se hospedaron los primeros turistas llegados a la zona y funcionó por primera vez el Castillo.

La venta de solares fue encarada sobre la base de la experiencia adquirida con "La Industria" en Montevideo. En 1912 se iniciaron los remates realizados por el propio Piria en Piriápolis y por Bullrich en Buenos Aires y en 191 la venta individual con el sistema de pago a plazo del que había sido precursora la industria en el Río de la Plata.

A esta altura ya existían atractivos turísticos de significativo interés para ofrecer a los compradores. Además del hotel estaban la conocida "trilogía" de fuentes: de la Virgen (imagen de Stella Maris) en la falda del Cerro del Inglés (o San Antonio), de Venus réplica del templo griego, y del Toro en la falda del cerro del mismo nombre, también se había construido el Paseo de la Cascada en la cañada del Puesto Viejo, y se colocaría el templete de San Antonio en la Cumbre del Cerro del Inglés (1913). Estaban en marcha además las obras del puerto y de la rambla que sería inaugurada en 1916.

El ferrocarril llegaba hasta Pan de Azúcar desde 1910 y de allí el tren de Piriápolis transportaba a los pasajeros hasta la playa.

Paralelamente la obra social se iba insinuando a través de algunas concreciones destinadas a la población ya radicada y en particular a la juventud. Con el dinero recibido del Ministerio de Ganadería y Agricultura por la plantación de árboles, Piria construyó la primera escuela pública que en 1911 inició su actividad como Escuela Rural Nro. 37.

Asimismo, destinó un predio de 11 hectáreas en la falda del Cerro del Toro para sede del Campamento Internacional de Jóvenes que desde 1911 se realizaba en el balneario. En 1917 comenzó la construcción de la iglesia, que luego quedaría inconclusa.

Lo que inicialmente fue la idea de construir un anexo para el Hotel Piriápolis, se transformó en la obra principal de la ciudad en expansión. En 1920 se colocó la piedra fundamental del Argentino Hotel que se inauguraría 10 años después. Concebido como una construcción monumental con capacidad para 1.200 personas y equipado con los más modernos elementos para la época el Argentino Hotel constituyó durante décadas por sí solo un atractivo turístico.

Ya en estos años se puede afirmar que Piriápolis estaba marcando rumbos en materia de turismo en el Uruguay. Además del espontáneo desarrollo edilicio (más de 20 hoteles y gran cantidad de residencias particulares), existía una verdadera implementación de servicios turísticos.

Los diversos transportes (autobuses, ferrocarril, vapor) aseguraban un regular acceso hacia y desde Montevideo. La empresa Mihanovich realizaba los fines de semana un servicio directo del vapor "de la carrera" desde Buenos Aires a Piriápolis con escala en Montevideo.

Las décadas del 1930 y 1940, presencian un fuerte impulso edilicio que consolida el fraccionamiento inicial a instancia de una sostenida demanda internacional especialmente argentina y nacional. Hacia finales de aquella última por razones históricas conocidas, las corrientes turísticas internacionales sufrieron una importante disminución retomando y aún superando su volumen y ritmo de crecimiento recién en los años 50.

Así luego de un período de relativo estancamiento, mediante el esfuerzo mancomunado de autoridades y fuerzas vivas se la ha pretendido integrar a su programa turístico orgánico a nivel departamental de acuerdo a sus atractivos y posibilidades.

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