Origen del nombre de Garzón
Hace ya tiempo que mi colega el Dr. Julio Macedo, actual médico de Garzón y mi antecesor en el cargo de Director del Hospital de Maldonado, me planteó su interés por obtener información sobre el origen de este nombre que denomina la región geográfica más sudoriental del departamento de Maldonado, así como la región aledaña del departamento de Rocha.
Veo que, en forma conjunta con la reedición de la "Vuelta del Pago", han aparecido varias versiones acerca del origen de la denominación.
Lo primero a destacar, es que la denominación geográfica se debe inicialmente al arroyo u a la laguna litoral atlántica, secundariamente a las sierras o "asperezas" y ulteriormente a la estación de ferrocarril y a la población formada en su entorno y por último a la jurisdicción policial y judicial.
Existen documentos que mencionan el nombre de Garzón referidos al arroyo y a su laguna en la segunda mitad del siglo XVIII.
Es claro que no lo refieren con relación a ningún "poblador" de este apellido, ya que en el informe del Comandante Militar de Montevideo Capitán Francisco de Gorriti de fecha 27 de enero de 1750, que elevara al Gobernador de Bs. As., precisa que no existe ningún poblador fijo más allá de la Guardia Militar establecida en el puerto de Maldonado (española), hasta el Fuerte de San Miguel en poder de los portugueses. Es decir, que no existía ningún establecimiento rural cuando ya existía la denominación. Es de destacar que este Comandante Militar fue el último que cumpliera tales funciones, ya que fue sustituido por José Joaquín de Viana con el cargo de Gobernador de Montevideo. Viana sería quien lo sancionara posteriormente por discrepancias en la interpretación de una disposición del Código militar y lo trasladara arrestado a la Isla de Maldonado (1752), que en recuerdo de dicha sanción se denominó de Gorriti, antes que Viana fundara Maldonado (1755).
En julio de 1761 el Brigadier Tomás Wilson, con base la recién fundada población de Maldonado, precisa en informes militares sobre inspecciones de las zonas fronterizas (en los prolegómenos del enfrentamiento con Portugal en el marco de la Guerra de los 7 años), que existía una estancia española, la de Mateo Moleras, junto al arroyo José Ignacio, refiriendo expresamente que la partida debía atravesar el arroyo Garzón. Mateo Moleras fue uno de los 13 primeros pobladores instalados por Viana en Maldonado en 1755, era soldado retirado de infantería, de la compañía del Capitán Francisco de Gorriti, del Regimiento de Cantabria, casado con Juana Isidora Troncoso, figura con una hijo y un hija en el primitivo padrón de pobladores fernandinos. Seguramente en calidad de tal se le adjudicó una suerte de estancia al este del arroyo José Ignacio, siendo el primer residente y propietario de tierras en la zona, no tiene relación con el nombre geográfico que era preexistente, y este hacendado es anterior a la fundación de San Carlos (1763).
Durante la Guerra de los 7 años, desencadenada entre España y Portugal en 1762, había destacadas en Maldonado importantes fuerzas militares. Uno de sus comandantes, el Capitán José Molina, le informa a Ceballos, Gobernador de Bs. As. Y Comandante Gral. De las fuerzas movilizadas contra Portugal, en marzo 1763, antes del inicio de las operaciones contra las fuerzas fronterizas, sobre la distribución y composición de sus fuerzas. En el manifiesto aparece un puesto militar sobre el "Paso de Moleras", sobre el arroyo José Ignacio en los que están destacados un cabo y cuatro milicianos de Montevideo y cuatro dragones, a cargo del Sargento de Dragones Francisco Sánchez.
En 1768, concluida la Guerra de los 7 años y ya en construcción la Fortaleza de Santa Teresa, existía una guardia militar sobre el arroyo Garzón, a cargo de milicianos correntinos, sobre el camino de Maldonado a Santa Teresa.
Esta guardia no debía ser diferente a los establecimientos españoles de este tipo en nuestro territorio durante el siglo XVIII. Estaba ubicada junto al paso del arroyo, "del Rey", es decir, el de uso común sobre el camino público, estaba compuesto por tres o cuatro ranchos con techo de paja; uno destinado para residencia y despacho del comandante de la guardia, generalmente un sargento o un cabo, otro era la cuadra de la tropa y los otros eran utilizados para cocina y para galpón de almacén, tenía dos corrales de palo a pique , en unp de los cuales se guardaba el ganado vacuno para la subsistencia del personal y el otro para las caballadas. La guardia no solo era un puesto de vigilancia contra los indígenas, los vagos y matreros ladrones de ganados, los contrabandistas y los portugueses, sino que también era el asiento de los baquianos y de la canoa para facilitar el paso del arroyo y era el lugar de cambio de las caballadas para el relevo de las partidas militares y de los chasques que conducían la correspondencia militar y oficial, "los pliegos del Rey", entre la frontera y las ciudades de Montevideo y Maldonado.
El Capitán Pablo Hereñu y Arteaga, Comandante de las Milicias de Santa Fe, destacado en la fortaleza de santa Teresa por orden del Virrey Vértiz, establece una guardia en 1777, sobre la costa del arroyo Garzón, "como a dos leguas arriba del Paso Real".
En 1791 existía una guardia "del Mangrullo" sobre la costa atlántica en una loma inmediata al mar entre lagunas de Garzón y de Rocha, para vigía de los navíos que entraban al Río de la Plata (durante las guerras de la Revolución Francesa).
Estos fueron las primeras presencias que figuran en los documentos en torno a la zona .
Pero el que nos da la referencia de origen del nombre es el Ingeniero Militar José María Cabrer, integrante de la segunda partida española demarcadora de los límites entre España y Portugal, establecidos por el Tratado de San Ildefonso de 1777, cuyo comisario era el Teniente de Navío Don Diego de Alvear y el geógrafo era el Piloto Andrés de Oyarvide. Existe el plano que efectuara sobre el itinerario de la partida, en enero de 1784, con la señalización del octavo campamento sobre las márgenes del arroyo Garzón, señalando en el relato de su viaje, que el nombre de Garzón ya figuraba en la toponimia registrada en 1761, es decir, que su origen se debe ubicar por lo menos en la primera mitad del siglo XVIII.
Esto corresponde a la afirmación de que se trataba de un faenero, que había establecido su lugar de faena de animales, en esta zona, para aprovechar su cuero y también la grasa o sebo.
¿Qué era un faenero?
Luego de la introducción de los ganados vacunos en el territorio de la banda Oriental del Río de la Plata a principios del siglo XVIII, por un lado, por la iniciativa de Hernandarias en las costas de Colonia y Soriano y por otro, por los jesuitas desde sus misiones al norte, el número de las reses cimarronas había crecido en forma importante, hasta alcanzar un número de varios millones de cabezas. Esta ganadería salvaje se consideraba por parte de los cabildos de Buenos aires y de Santa Fe como de propiedad comunal. En consecuencia le correspondía a los cabildos (principalmente al porteño bajo cuya jurisdicción estaba la banda Oriental antes de la fundación de Montevideo), administrarla y controlarla en beneficio de sus vecinos y para las obras públicas de las ciudades. Es decir, que en pagos de servicios o de obras o a cambio de un porcentaje de lo obtenido, se concedía a determinadas personas la licencia para explotar los ganados en forma de arreos para el abasto de Bs. As., Santa Fe o corrientes, o para poblar determinadas estancias, o para proveer de cueros o sebo que se utilizaba como moneda de intercambio por esclavos, telas, vajilla, herramientas, metales, etc. La moneda de plata que se originaba en América, se exportaba a España y circulaba escasamente aquí.
El empresario que obtenía la licencia debía disponer de dinero para contratar a un individuo conocedor, diestro y buen comandante de personas, quien seleccionaba y contrataba a los "changadores", que eran los peones que efectuaban los arreos, a los prácticos en el terreno, a los que manejaban las embarcaciones para el transporte de vituallas y luego de los cueros y la grasa, a los que desjarretaban las reses (con lanzas rematadas en medialuna), a los que cuereaban los animales, derretían la grasa en calderos de hierro, a los monteadores para obtener la leña. También el contratante debía proveer de las vituallas y los equipos necesarios: desde los caballos, mulas de carga, herramientas, cuchillos, barricas de sal, mantas, ropas, yerba, tabaco, aguardiente, etc. Y proporcionar armamento para defenderse de los competidores: los portugueses de la Colonia de Sacramento, los bandeirantes de la frontera noreste, los indios "infieles" Charrúas y Minuanes, los corsarios que actuaban por vía marítima generalmente franceses o ingleses y los indios "adoctrinados" guaníes misioneros , todos en busca de las mismas reses.
Todos ellos han dejado rastros en la toponimia de nuestro departamento y de sus vecinos.
José Ignacio era probablemente un faenero de origen portugués.
A los indios guaraníes, que llegaban en partidas desde las Misiones Orientales, al norte del Río Negro, a lo que ellos llamaban "la Vaquería del Mar", con algún padre jesuita cartógrafo, que señalaba los accidentes geográficos registrándolos en guaraní, es a los que le debemos los nombres de este origen: Aiguá, Carapé, Betete, Cebollatí, Sarandí, Chuí, Pirarajá, Merín (que es la deformación aportuguesada de Miní: pequeña, seguramente con relación a la Laguna de los Patos con la que está conectada por el Canal de San Gonzalo). Es de destacar que Carapé quiere decir en guaraní: bajo o petiso, ignoro porque denominaron así las mayores alturas de nuestro país.
Algún inglés que operaba en el puerto actual de Piriápolis, le dio el primitivo nombre de Puerto y Cerro del Inglés (actual de San Antonio), que así figuraba en el mapa de 1784-85 del Coronel de Ingenieros Joaquín del Pino, Gobernador de Montevideo.
El faenero Garzón, debió ser entonces un vecino de Buenos Aires, contratado habitualmente por los que obtenián las prebendas y concesiones del cabildo local, un individuo recio, acostumbrado a mandar y dominar sobre personajes duros, que efectuaban duras tareas, incluso brutales, capitán de hombres diestros, conocedor del paraje del rincón del arroyo y la laguna donde "arrinconar" a los animales que se juntaban en un "arreo" o "recogida", desde un extenso entorno, conducidos hasta allí para "faenarlos" en ese lugar en una labor que llevaba habitualmente no menos de tres a cuatro meses, generalmente en la "estación seca", es decir, en los meses en que los cursos de agua eran más fácilmente vadeables y era la más propicia para secar los cueros al sol. Luego probablemente embarcaban en la costa los cueros salados y secos y las barricas con el sebo derretido en lanchones, para ser remitidos a Buenos Aires. Fue uno de los primeros, más que turista o veraneante, que vino "a hacer la zafra", en los veranos desde fines del siglo XVII hasta 1730 aproximadamente, en repetidas excursiones, que hicieron que esta zona se conociera por su nombre.
Es de señalar que el General Eugenio Garzón, de actuación destacada junto con el Coronel Ventura Alegre en las guerras de la Independencia, en las campañas de Chile y Perú y luego contra el Brasil, recién nacería en 1796.
El nombre de Garzón aplicado a la toponimia es muy original. Los nombres de Maldonado, Pan de Azúcar y sobre todo San Carlos, existen en varios países iberoamericanos, pero Garzón solo existe este paraje de nuestro país y una población del departamento de Huila en Colombia, en el Alto Magdalena.
Glosario:
- Garzón (del francés garçon, muchacho): el wue solicita amores, corteja o enamora. Joven. Mozo bien dispuesto. Mancebo
- Faena: (del latín facienda) cosa que se debe hacer. Trabajo corporal , quehacer, trabajo del torero, matanza de reses.
- Faenar: matar reses
- Faenero: el que realiza la tarea de matar reses (no existe fainero)
- Changa: trato, trueque o negocio de poco valor. Trabajo de poco valor o poco remunerado.
- Changador: mozo de cuadra. El que está para llevar bultos o hacer mandados.
- Estancia: establecimiento ganadero de reses mansas o "estantes", no nómades o salvajes.
- Hacienda: cúmulo de bienes y riquezas. Riquezas que uno tiene. Finca rural. Ganado que uno posee.
Dr. Mario Scasso Burghi